Van der Poel no tiene rival: golpe de autoridad en Amberes y primer aviso serio a Van Aert

Amberes ya tiene dueño. Y no es una sorpresa. Mathieu van der Poel volvió a hacer lo que mejor sabe: dominar, imponer respeto y recordar al mundo del ciclocross que, cuando aparece en la línea de salida, el resto corre por el segundo puesto. El primer enfrentamiento del año con Wout van Aert prometía fuegos artificiales… y los hubo, pero solo durante un instante. Lo justo hasta que el neerlandés decidió cerrar la carrera.

La Copa del Mundo de Ciclocross vivía uno de los días más esperados del invierno. Circuito duro, público entregado y el primer cara a cara de la temporada entre los dos grandes nombres de la disciplina. La organización había intentado minimizar el caos habitual de la salida modificando el embudo inicial, pero Amberes volvió a demostrar que no perdona: toques, enganchones y nervios desde el primer metro.

Van der Poel y Van Aert, partiendo desde segunda y tercera fila, sortearon el peligro con la sangre fría de los campeones. No tuvo la misma fortuna Thibau Nys, líder de la general, que por motivos aún poco claros pasó de la primera fila a quedar atrapado más allá del puesto 15 nada más arrancar la carrera.

Desde la primera vuelta quedó claro que nadie iba a especular. Van der Poel y Van Aert se colocaron en cabeza casi de inmediato, marcando un ritmo selectivo que empezó a hacer estragos. En ese escenario de máxima exigencia destacó también el español Felipe Orts, sólido, constante y rodando con autoridad dentro del top 10, a unos 20 segundos de la cabeza en uno de los trazados más brutales del calendario.

Durante los primeros compases, incluso fue Van Aert quien llegó a liderar momentáneamente la prueba. Pero la ilusión duró poco. En la segunda vuelta, Van der Poel subió una marcha que solo él parece tener. Tomó el mando con una facilidad insultante y empezó a abrir hueco, escoltado por Tibor del Grosso y Joris Nieuwenhuis, mientras Van Aert resistía a unos diez segundos en un primer grupo perseguidor.

El punto de inflexión llegó al inicio de la tercera vuelta. Ahí se acabó la carrera por la victoria. Van der Poel decidió que ya era suficiente y se marchó en solitario, alcanzando rápidamente una ventaja de 13 segundos. Por detrás, Van Aert levantó al público local con una reacción de orgullo, recortando diferencias y acercándose al dúo neerlandés que rodaba por delante.

Pero Amberes no entiende de épica sin castigo. A partir de ese momento, Van der Poel optó por la vía del campeón total: control absoluto. Con un calendario exigente por delante, gestionó la ventaja sin derrochar energía, aumentando poco a poco la diferencia mientras Van Aert perdía tiempo tras un cambio de bicicleta que no parecía responder a un problema claro.

La carrera volvió a agitarse antes de la quinta vuelta. Laurens Sweeck aprovechó un bajón de Nieuwenhuis y Del Grosso para lanzar un ataque demoledor que le permitió colocarse segundo y, además, reducir ligeramente la ventaja del líder. Van Aert también se benefició de ese movimiento y llegó a rodar en tercera posición durante buena parte del giro.

Pero el circuito volvió a dictar sentencia. En esa misma vuelta, Van Aert sufrió un pinchazo que lo mandó directamente fuera de la lucha por el podio, cayendo hasta la novena plaza. Casi al mismo tiempo, Sweeck tuvo que defender su segunda posición tras una salida de cadena en una de las zonas de arena más castigadoras.

En medio de ese caos, Felipe Orts seguía firmando una actuación sobresaliente, consolidado dentro del top 10 y demostrando, una vez más, que puede competir de tú a tú con los mejores en las pruebas más duras del calendario.

Si en Namur Van der Poel tuvo que exprimirse hasta el último metro, en Amberes la historia fue muy distinta. Dominio total desde el inicio. Solo hubo un pequeño sobresalto en la penúltima vuelta, cuando un pinchazo redujo su ventaja de casi 40 segundos a poco más de 20 al sonar la campana de último giro.

Nada cambió. Van der Poel gestionó con frialdad, sin errores, sin prisas y sin gastar un vatio de más. Cruzó la meta como patrón absoluto del ciclocross mundial y sumó su segunda victoria de la temporada con la sensación de estar un paso —o varios— por delante del resto.

El podio lo completaron los belgas Laurens Sweeck y Emiel Verstrynge. Wout van Aert tuvo que conformarse con la séptima posición, mientras que Felipe Orts cerró una gran jornada entrando duodécimo.

Y atención, porque esto no termina aquí. Mañana mismo, Van der Poel volverá a ponerse un dorsal en la Copa del Mundo de Koksijde. La pregunta ya no es quién puede ganarle… sino quién se atreve a intentarlo.

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